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Diseño web

Qué debe tener la web de un tatuador para que te reserven

Tu Instagram enseña tu trabajo. Tu web tiene que hacer algo más: que quien llega entienda cómo trabajas y te pida cita sin dar vueltas.

Por SSAI CompanyPublicado el 4 min de lectura

Tu web no compite con Instagram: lo completa

Instagram es donde te descubren. Pero el perfil lo mezcla todo, no explica cómo reservar y cada persona tiene que escribirte para preguntar lo mismo. Tu web es el sitio donde todo eso queda claro, ordenado y siempre a mano, también para quien te encuentra en Google.

Esto es lo que no debería faltar.

1. Tu obra, grande y ordenada

Es lo primero que quieren ver. Enséñala bien:

  • fotos tuyas, nítidas y con buena luz, de trabajos recientes;
  • ordenadas por estilo, para que cada persona encuentre lo suyo;
  • con un poco de contexto: el estilo, la zona del cuerpo y, si quieres, la historia de la pieza;
  • sin marcas de agua que tapen el trabajo.

Mejor veinte piezas que te representen que doscientas sin orden.

2. Quién eres y cómo trabajas

La gente no solo elige un tatuaje: elige a la persona que se lo va a hacer. Cuenta en qué estilos te especializas, cómo trabajas un diseño desde la idea hasta la sesión y dónde está tu estudio. Una foto tuya o del estudio ayuda a confiar.

3. Un camino claro para pedir cita

Es la parte que más se descuida. Quien ya ha decidido tatuarse contigo tiene que encontrar el botón de reservar sin buscarlo, y el proceso tiene que ser corto.

Piensa qué necesitas saber para preparar la cita y pide solo eso: nombre, contacto, la idea, el tamaño aproximado, la zona del cuerpo y cuándo le viene bien. Si tus sesiones necesitan una consulta previa, dilo claramente y explica los pasos.

Con un sistema de reservas, la persona ve tus huecos libres y reserva al momento. Y si prefieres revisar cada idea antes de confirmar, la reserva puede quedar pendiente hasta que la apruebes.

4. Cómo calculas el precio

No hace falta una tarifa cerrada, porque cada pieza es distinta. Pero sí conviene explicar cómo lo calculas: si cobras por sesión o por pieza, si hay un precio mínimo y si pides señal para reservar, con sus condiciones. Así te llegan menos mensajes de «¿cuánto cuesta uno pequeño?» y más clientes que ya saben a qué atenerse.

5. Las preguntas que te hacen siempre

Reúne en una sección las dudas que te llegan cada semana: cómo prepararse para la sesión, cuánto dura, cómo se cuida un tatuaje recién hecho, qué pasa si hay que retocarlo o cuál es tu política de cancelación. Cada respuesta escrita es un mensaje menos que contestar.

6. Dónde estás y cómo contactarte

La dirección (o al menos la zona, si solo trabajas con cita), el horario, un email o un teléfono y tu Instagram. Y una ficha de Google con los mismos datos, para que te encuentren quienes buscan un estudio de tatuaje cerca.

7. Rápida en el móvil

Si te descubren en Instagram, llegan a tu web desde el móvil. Tiene que cargar rápido incluso con mala cobertura y leerse bien en una pantalla pequeña. Las fotos son lo que más pesa: tienen que estar preparadas para verse bien sin hacer esperar.

8. Los textos legales y la privacidad

En España, la web de un negocio necesita un aviso legal con los datos del titular y, si recoge datos con un formulario, una política de privacidad. Si usa cookies que no son técnicas, también necesita su aviso. No es solo un trámite: le dice a quien te escribe quién eres y qué haces con sus datos.

Un ejemplo real

La web del tatuador madrileño Tomasxcanales, que hicimos nosotros, sigue esta idea: una portada con vídeo de su trabajo, un archivo con todas las piezas y la zona del cuerpo de cada una, una página del artista y una reserva paso a paso que termina en un mensaje de WhatsApp ya preparado.

Si quieres una web así para tu estudio, mira cómo trabajamos el diseño web o pídenos presupuesto.

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